jueves, 8 de abril de 2010
HISTORIA DEL ROCK SUBTERRANEO (1985 - 1992)
Generación Cochebomba
16 de marzo de 2010
Por Martín Roldán Ruíz
Hace unos meses, el antropólogo gringo Shane Greene, preguntaba mi opinión sobre el auge de publicaciones, estudios, videos, artículos, reportajes, recopilaciones, homenajes, que se están haciendo sobre el Rock Subterráneo o sus protagonistas –Él mismo está haciendo un estudio desde su especialidad, y yo mismo he escrito una novela, algunos cuentos y varios textos en este blog–. Mi respuesta fue, simplemente, que al ir entrando a la cuesta descendente de nuestras existencias, los que fuimos parte del movimiento subterráneo, queremos dejar constancia que lo que hicimos transcendió no solo nuestras vidas, sino también la del país.
Si bien muchas cosas continuaron igual, después del rock subterráneo ya no fueron las mismas. Porque este movimiento de alguna forma aglutinó la vanguardia no solo musical, sino también de otras expresiones artísticas. Una rápida mirada nos dará cuenta de que muchos de los que ahora destacan como músicos o artistas, tuvieron un pasado de chancabuques, jeanes rotos y pelos parados. Escuchar cintas – demo, leer fanzines y asistir a precarios conciertos fueron el pasatiempo preferido de sus horas muertas; mientras, en sus cabezas giraban miles de formas innovadoras por musicalizar, reflejar, alterar o poetizar una realidad que les era totalmente hostil.
Nadie se propuso ser la vanguardia última antistablishment, ni la revolución cultural que habría de alterar conciencias para el cambio social. Simplemente dijeron lo que tuvieron que decir, de la forma como mejor les pareció. Y allá los que lo interpretaron a su manera. Porque nada fue gratuito. Todo estaba servido para que algo explotara. Y les tocó a ellos, hacerlo. Todos los que participaron, desde los “músicos” hasta los simples espectadores, desde los editores de fanzines hasta los simples lectores, contribuyeron para que el Rock Subterráneo fuera lo que es… hasta hoy. Porque lo que nace natural y espontáneo, trasciende de manera tal que con el tiempo su legado es retomado por otros actores que tratan de hacer de su momento algo igual de trascendente.
Bien. Hace unos días me enteré del CD compilatorio Historia del Rock Subterráneo (1985–1992) la cual trata de registrar lo que fue esa realidad violenta y desesperanzadora a través de las canciones de bandas clásicas de este movimiento, junto a aquellas que de alguna forma son más subtes, en el sentido de que no son muy conocidas para la gente de estos años. Pero que tienen igual de validez para aquel que desea conocer lo que fue.
Y lo que me ha sorprendido, gratamente, es ver que la canción MASAS de mi antigua banda hardcore DICTADURA DE CONCIENCIA, cierra este valioso testimonio. Esa canción salió en el cassete NO HEMOS MUERTO de 1992, si es que no me equivoco. Una grabación que pocos tienen, es más que ni yo mismo la tengo. DDC, participó también con otro tema titulado ES NORMAL EN ESTOS TIEMPOS, que llegó a ser el más pedido por la gente cuando tocábamos. Otras bandas que salieron en ese cassete fue Nada Tuyo, Desarme, Decisión Final, Futuro Incierto, entre otras que ya no recuerdo y que muchas continúan en la brega.
La música de MASAS fue hecha por mí, con aportes de Eduardo Nova en la guitarra. La letra pertenece al fallecido Saúl Omiso porque fue uno de los temas de Confrontación de Ruptura, la banda que forme con él en 1990 (Hasta hoy conservo la hoja de papel que me dio, escrita de su puño y letra) Posteriormente C.D.R, se dividiría en Nada Tuyo y Dictadura de Conciencia.
Ahora que recuerdo, esa canción la hice tratando de emular un tema de The Exploited de su álbum Death Before Dishonor. Creo que no dí en el clavo ¡Ja!
Nunca se me ocurrió escribir sobre DICTADURA DE CONCIENCIA, pero creo que esta vez lo ameritaba. Espero que el ejemplo que alguna vez dejaron las bandas subtes que aparecen en ese CD –y las que no, también– llene las expectativas de los muchachos interesados en esos tiempos.
viernes, 15 de enero de 2010
Traffic Sound, parte de la historia del Rock Peruano
Traffic Sound, los años maravillosos
Por Miguel Sánchez Flores
Blog MP3,Al Máximo de Perú21
Al grito de Yawar Huaca y con quijadas de burro como instrumentos los Traffic Sound firmaron, a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, uno de los momentos más modernos y gloriosos del rock peruano. Su propuesta de avanzada mezclaba el sonido de grupos de esa época con psicodelia y ritmos latinos. Lamentablemente el sueño duró poco tiempo.
Hace casi cuarenta años Traffic Sound escribió uno de los momentos más modernos y memorables del rock peruano. Se despidió tempranamente de los escenarios con un mega concierto en el Teatro Segura junto a la Orquesta Contemporánea de Jaime Delgado Aparicio, uno de los más grandes de la música peruana. Dicen los que estuvieron que el evento terminó con una versión de Mr. Skin de más media hora de duración y con el público enloquecido. Los seguidores no podían creer que la banda rock más consolidada del momento se estuviera retirando en su mejor momento. Quién sabe si fue Velasco quien, en 1971, finalmente convenció a aquellos jóvenes que era mejor ejercer sus respectivas carreras que seguir jugando a los músicos. Lo cierto es que llegado el momento de tomar la decisión de si seguir o no, cinco de los seis integrantes de Traffic Sound (Manuel Sanguinetti, Willy Barclay, Willy Thorne, Luis Nevares y Freddy Rizo Patrón) respondieron que mejor lo dejaban ahí, que se retiraban como los grandes, sin siquiera imaginar que años después, su legado formaría parte de la más atesorada herencia musical de nuestro país.
El único que se quedó (según sus propias declaraciones) fue Jean Pierre Magnet *, famoso saxofonista, formado entre los acordes de la orquesta del Hotel Country Club en donde creció rodeado de música. Se quedó es un decir, pues desanimado por la decisión del grupo estudió Economía un par de años. Pronto se dio cuenta que lo suyo era la música. Viajó a Buenos Aires, Boston y San Francisco donde las influencias del jazz terminaron de convencerlo de su decisión. Magnet volvió al Perú años después, se enamoró, quedó y el resto es bastante conocido. Otro que se "quedó" (por poco tiempo en la música) fue Miguel Ángel Ruiz Orbegozo, más conocido como Zulu *, sí el mismo que salía con Yola Polastri, que si bien no era parte de la formación original, formó parte de la banda en los últimos años, reemplazando a Willy Thorne en el bajo y los teclados). Zulu, cuya vida y obra dan para un post más, dejó un LP homónimo de escucha indispensable. Extrañamente dejó un álbum a medias y se retiró para siempre de la música (él mismo dice asustado del mainstream y de sus consecuencias).
A veces pienso que es como si de pronto una nube de pesimismo se hubiera posado sobre una joven Lima. Una ciudad que hasta entonces transcurría inmersa en una sensación de desasosiego y tranquilidad. Una calma cierta que se detenía en largas caminatas, viajes en tranvía, visitas a la playa y matinales de fines de semana. En qué momento se jodió el rock peruano podría uno preguntarse mientras escucha a todos los grupos de fines de los sesenta. Acaso los chicos simplemente crecieron, la democracia fallida, el discurso nacionalista (o la malinterpretación de esta como dice Gerardo Manuel). O quizá fue la gran resaca de aquel tiempo novedoso de drogas y también de amor y paz en el que Joe Cocker cantaba y emocionaba en ese mitin multitudinario disfrazado de concierto de rock llamado Woodstock. No lo sé. Lo cierto es que la historia dice que de golpe (quizá la palabra no sea gratuita) desapareció la primera escena rock en el Perú y con ello los primeros grupos de rock peruanos.
Algunos distraídos señalan que el rock peruano como tal nació en los ochentas, básicamente por la ausencia de legado y de material sonoro de los sesentas y setentas. De oídas, casi como leyendas, algunos empezamos a escuchar historias de ensueño de nuestros padres y tíos que transcurrían en el Tifany (luego Galaxy) o en los teatros Country o Tauro. Exagerados o no, estos relatos eran de envidia. La primera movida rock en el Perú. Los Shains, Los Yorks, Los Saicos, Los Belkings, Los Steivos, Los Siderals y sobre todo Traffic Sound. Poco a poco se fueron recuperando las grabaciones e incluso se hicieron en el extranjero algunas re-ediciones de material (la de Los Belkings en España por ejemplo). Aquí en Perú, Andrés Tapia y su sello Repsychled lograron lo que parecía imposible: poner al alcance de todos aquellos antiguos álbumes. Luego de años de investigación, cachineo y una labor de arqueología musical en los desaparecidos sellos IEMPSA, MAG y SONORADIO, Andrés pudo hacerse de un catálogo y sacar nuevas ediciones de aquellos grupos de los que sabíamos de oídas. Gracias a ello hemos podido recrear aquellas fiestas matutinas, en donde el grupo como tal era pieza fundamental. Cada barrio tenía su grupo y cada grupo sus fans.
Traffic Sound no fue el primer grupo de rock peruano, pero sin duda se trata del mejor de todos. Su propuesta, profesionalismo y sobre todo su sonido (con múltiples arreglos de vientos y teclados) hacen de ellos un caso de excepción. No solo sus covers son formidables sino sus canciones propias. Prueba mezclar Beach Boys con Air. Prueba mezclar Pink Floyd con Cream. Y además métele quenas, guitarras de palo y quijadas de burro. Quizá es ocioso pero uno no puede dejar de preguntarse qué hubiera pasado si aquellos chicos, que empezaron ensayando en lo que hoy es el Colegio de Abogados de Lima en San Isidro, hubieran seguido haciendo música. Hasta dónde hubieran llegado. Quizá Nevares o Barclay no tuvieran los altos cargos que hoy ostentan o Manuel Sanguinetti no hubiera tenido tiempo para fundar la Radio Doble Nueve (la radio rock de Lima). Se trata, sin duda, de otra pregunta sin respuesta.
La generación de atmósferas, sus arreglos al detalle y un imaginario psicodélico hicieron que los Traffic Sound sean considerados como uno de los grupos abanderados del rock de esta parte. No es casualidad que se trate del primer grupo peruano en hacer giras internacionales (Argentina, Chile, Brasil). Incluso fue el grupo promocional de la naciente empresa de Aviación Brasileña Varig. Fácilmente sus discos podrían firmarse este año, quizá diez años después y seguirán teniendo vigencia. Sus melodías universales, panderetas escondidas y guitarras de palo abundan.
Desde entonces se han reunido poquísimas veces. La histórica vuelta en el Muelle Uno el año 1993. Luego en el hotel Los Delfines, El Dragón de San Bartolo (y creo que también en el Regatas). Todas las veces quise ir, pero algo lo impidió. Sin embargo, no pierdo las esperanzas. Como bien dice Zulu, los Traffic otra vez están completos. Ahora solo falta que saquen un disco. No pido mucho, ¿no?
Discografía:
- A bailar Go Go (1968)
- Virgin (1969)
- Traffic Sound (1970)
- Lux (1971)
Más de Traffic Sound en la página de Zulú
viernes, 8 de enero de 2010
Leo Bacteria del grupo "Pestaña" muestra su colección de Vinilos
El gran Leo Bacteria, vocalista de Pestaña, me abre las puertas de su habitación para mostrarme su valiosa colección de vinilos y contarme su experiencias juveniles con esta emocionante manera de disfrutar la música. La habitación de henry spencer.
martes, 5 de enero de 2010
Una banda de rock a prueba de todo
El retorno de Dolores Delirio
El Comercio
03 de enero de 2010
LA EMBLEMÁTICA AGRUPACIÓN NACIONAL CELEBRA EL REGRESO DE SU VOCALISTA ORIGINAL, RICARDO BRENNEISEN, CON LA PRODUCCIÓN DE UN NUEVO DISCO. INICIARÁ EL AÑO CON UN CONCIERTO QUE SE REALIZARÁ EL SÁBADO 16 DE ENERO EN LA NOCHE DE BARRANCO
Por: Diego Pajares
Pocas agrupaciones dejan una marca tan fuerte en sus seguidores que logran traspasar la barrera del tiempo, a pesar de los desacuerdos y conflictos propios de una banda que busca permanecer vigente en el tiempo.
Los que conocen la trayectoria de Dolores Delirio saben que esta presenta altos y bajos, cambios de vocalista y hasta la lamentable muerte de uno de sus fundadores, el guitarrista Jeffrey Parra. Sin embargo, con el regreso de su cantante original, Ricardo Brenneisen, y el entusiasmo del baterista Josué Vásquez, se inicia una nueva etapa en la historia de esta recordada agrupación nacional. Porque Dolores Delirio tiene para rato, dicen.
Cuando Dolores Delirio tuvo por vocalista a Luis Sanguinetti, hubo un cambio de estilo en su música. ¿Seguirán así con el regreso de Ricardo?
Josué: En ninguno de los procesos de creación de nuestros discos hemos tenido algo preconcebido. Siempre la búsqueda se ha dado paso a paso. La energía del público nos inspira.
Ricardo: Estoy seguro de que va a salir algo bueno y original. Quizá salga un disco minimalista, “power trío” o de repente algo electrónico. No sabemos qué es lo que fluirá esta vez.
¿Cómo se concreta el regreso de Ricardo a la banda?
R.: Fueron una serie de casualidades. A Cómplices Eternos, que era mi banda en ese momento, se le complicó la situación por problemas de horario y ahí quedó. Paralelamente, ocurría algo parecido en Dolores con Lucho (Sanguinetti).
J.: Él tenía otros planes. Nos contó que ya tenía otra banda. Ya quería grabar otra producción, mientras que nosotros teníamos la idea de que “Plástico divino”, el disco que sacamos en el 2008 con él, necesitaba por lo menos dos años de promoción.
R.: En ese momento nos tocó tomarnos un café. Quedamos en que no nos podían pasar los mismos problemas que antes, e hice algunas propuestas.
J.: Estuvimos de acuerdo con que una quinta persona hiciera el trabajo de mánager de la banda, y a partir de ahí empezó esta nueva etapa, ya no solo de cuatro músicos, sino de cinco personas que trabajan en el mismo proyecto.
¿Las cosas con Sanguinetti quedaron en buenos términos?
J.: Simplemente teníamos conceptos distintos. Para nosotros, como para muchas otras bandas, sacar un disco implica mostrarlo y trabajarlo en vivo durante uno, dos o tres años. Él estaba acostumbrado a otro ritmo con Leusemia.
¿Qué harán para unificar las diversas ideas que tienen como grupo?
J.: Nuestra esencia es el estilo que impuso Jeffrey Parra, guitarrista fundador de la banda, que murió en un accidente automovilístico hace años. Él formó el grupo. Dijo que quería que las guitarras sonaran envolventes, densas, que se creara una atmósfera. R.: Lo más importante de él es cuánto ha aportado al sonido del rock nacional. Grabó con nosotros solo dos discos, pero dejó una marca inmensa. Cuando estuve de gira como solista y tocaba las canciones de Jeffrey con otros músicos, era increíble ver la devoción con la que estos tocaban sus composiciones.
¿Cómo fueron los primeros años sin Jeffrey?
R.: Pasamos 11 años buscando un reemplazo. Fue fácil encontrar a un nuevo músico, pero el nexo que unía las diferencias entre nosotros nunca lo encontramos.
¿Cómo proyectan el futuro de Dolores Delirio?
J.: Bueno, ahora la cosa está más ordenada y calmada. Estamos enfocados. Aunque en realidad es la gente la que tiene la culpa de que hayamos regresado. Es increíble que una banda que ha pasado por tantos cambios aún cuente con el soporte del público.
R.: Hay un momento en el que tus propios seguidores no permiten que dejes de formar parte de tu banda. Es algo que sobrepasa la fuerza de voluntad.
¿De qué manera les han hecho saber sus deseos de que continúen haciendo música?
J.: Te paran en galerías Brasil y te preguntan por qué no vuelves a hacer un disco como el “Zero”. Eso es bacán, pero al final uno debe ser sincero con lo que le provoca hacer. No podemos caer en el jueguito de hacer lo que el público nos pide. Eso es de los grupos que buscan conseguir un “hit”. Nosotros preferimos decir a la gente que nos deje pasar por nuestro proceso de concepción.
Es decir, prefieren ser sinceros y originales con su público.
J.: Eso es rock: ser originales. Modestia aparte, el rock ha evolucionado cuando las bandas han tenido ese tipo de actitud. Por lo menos tenemos la tranquilidad de poder hablar de ciertas cosas con las que no nos sentimos conformes aún.
R.: Pero es bueno sentirse inconforme, si no ya no buscas. Esa es una clave: que la gente te mente la madre en los conciertos indica que algo falta; hay que buscarlo.
¿Consideran que hay grupos que solo buscan que la radio programe sus canciones?
J.: Ese es otro tema también. Es interesante y también es una pena. He escuchado decir que el rock nacional se ha estancado, pero creo que sería injusto para las bandas que han surgido en los últimos años. Lo que sí es una realidad es que las bandas aprenden más rápido de márketing que de cuestiones esenciales de convivencia dentro de un grupo. Y eso es clave.
¿Qué proyectos alistan para este año? ¿Cómo afrontarán su nueva etapa?
J.: Empezaremos a componer en enero. Tenemos una idea interesante: ir mostrando avances, lanzando algunos EP con varias portadas, para que los “fans” las tengan todas. Por lo pronto, seguiremos con las presentaciones en vivo.
R.: Creo que el objetivo en esta etapa previa al disco nuevo es remontar de alguna manera lo que dejamos de hacer con la banda. Nos toca decir aquí estamos, a ver: ¿quién ocupó nuestro lugar? No hay nadie.
J.: Lo que haremos es grabar en las pruebas de sonido. Tenemos una persona que se encarga de eso durante nuestros viajes.
R.: Nosotros pensamos que si algo no existe, lo tienes que crear; así de simple. Nadie lo hará por ti. Incluso es así como funcionan nuestra giras. No esperamos que nos llamen; si no nos invitan, nosotros los llamamos. No somos para nada una banda aburguesada.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Baúl del Recuerdo del Rock y Nueva Ola del Perú
UNA SERIE DE FOTOGRAFIAS RECORDANDO ALGUNOS DE LOS CONJUNTOS DE LA NUEVA OLA PERUANA DE LOS AÑOS 60'S, LAS CANCIONES QUE SE ESCUCHAN SON DE DOS GRANDES ESPONENTES DE LA NUEVAOLA, EL PRIMERO LOS DOLTONS, CON CESAR YCHICAWA EN LA VOZ CANTANDO "EL CUADERNITO" Y LA SEGUNDA CANCION SON LOS SHAINS EN LA VOZ DE GERARDO ROJAS, LA CANCION "NO TARDES LUPE"
"El Aire" y el Rock Nacional
06 de mayo de 2009
JJ Castro - Siempre hay un concepto en mí
Extraído del blog Atrapa la Luz
Escrito por Julio Meza Díaz
Después de semanas y semanas de luchar contra la molicie (si, querido lector / oyente, no conoces ese término, te recomiendo leer un cuento de Julio Ramón Ribeyro titulado de ese modo), después de luchar contra la molicie, decía, logré salir a flote y, tomando el débil bote de mi autoestima, navegar con dudas hacia el norte de mis actividades. De ese modo, además de ponerme al día en mis lecturas (tengo cúmulos de libros que debo revisar para mi tesis), cogí mi grabadora y empecé a transcribir la entrevista que le hiciera a JJ Castro a inicios del año. JJ Castro, líder del (para mí) mejor grupo de rock peruano de los 90, El Aire, me brindó unos minutos de su tiempo, y me maravilló con su transparente inteligencia y su capacidad para saltar de un tema a otro sin perder el sentido general del diálogo. Lamento mucho no haber posteado esta entrevista con anterioridad, y, por ello, le reitero mi pedido de disculpas a JJ Castro. No obstante, ahora que ya he cumplido con mi labor de periodistas-crítico de rock aficionado, creo que puedo quedar tranquilo, pues he puesto a tu disposición, estimado lector / oyente, las palabras de JJ, nuestro principal músico de vanguardia.
El disco “El Aire” abre con una canción llamada “Lluvia en el ande”. Hay una clara referencia allí a lo que es la sierra peruana. ¿Cuál es tu vinculación con la música andina?
He nacido en el Perú y he crecido en el Perú. Entonces, la música andina es una rama sonora que siempre la he tenido presente y que no he podido ignorar. Además, me gusta.
Ahora, yo me considero un músico mecánicamente limitado. De modo que, como un elemento urbano, lo que me queda es la síntesis. Y eso se manifiesta en lo que hago, que es recoger todas las experiencias auditivas, las cuales trato de recrear como un vehículo de expresión.
En el caso de la canción que mencionas, era pertinente hacer referencia a lo andino. Si examinamos los andes, nos daremos cuenta que ellos contienen nuestro sistema hídrico. Decanta la lluvia, se desliza a través de quebradas, y se torna en río o hielo. Y de aquello se propulsa la vida.
Es interesante lo que dices, porque en el disco “El Aire” gran parte de las canciones hablan de un amor que acaba e, incluso, la última canción se llama "Terminal" y hace referencia a una relación de pareja que se muere poco a poco. Entonces, mi pregunta es: ¿cómo relacionas el constante renacer al que haces mención en “Lluvia en el ande” con lo que muere en "Terminal"?
Está bien realizada tu lectura del disco. Hay una microfoto auditiva de eso en el pasaje entre "Cardiograma" y "Limbo". Es decir, falleces, vas al limbo, y luego renaces. Por eso hay como un estrépito. Las canciones están concatenadas, de modo intencional y no intencional.
Ahora, en "Terminal", podemos encontrar la imagen del paciente que está muriendo, pero más que todo es vida. Estoy hablando de vida. Lo que no da para más, no da para más. No concibo el amor si no se practica, si no está el bien. Y este puede suceder aunque la pareja no esté junta. Claro que no necesariamente tiene que haber amor. Pues dicho sentimiento tiene que ir y venir. Cuando se insiste en una relación que tal vez no es positiva, pero que goza de magnetismo -relación en la que se podría caer en lo absurdo-, usualmente el empeño que se pone no producirá ningún resultado. Y la pareja fallecerá.
¿Y qué tiene que ver esto con el renacer del ciclo andino?
Creo que directamente nada. Tendría relación más bien con el ciclo de la vida.
Me refiero a la estructura del disco El Aire. Esta va de un renacer a un…
Acaba como empieza: con una invocación.
Claro, ahora lo recuerdo. Termina con una lluvia. Es decir, el disco es un círculo.
Sí. Y también puedes leer los microciclos. La vida también se compone de microciclos. Lo que empieza acaba de alguna manera. Hay procesos a veces truncados, hay otros completos, pero todos tienen un principio y un fin.
El disco “El Aire” salió el año 96. Me acuerdo que ese año, en la revista Caleta, se eligió como mejor disco para el público “Suicida de 16”, de Rafo Ráez. Y, por otra parte, “El aire” fue señalado como el más destacado para los críticos. ¿Tú crees que los trabajos del El Aire son para los oídos especializados?
Yo creo que ningún grupo es un grupo para críticos o para no críticos. Es decir, una banda es solo una banda.
A lo que me refiero es a que los discos de El Aire han tenido mayor recepción entre los críticos que en el público.
Si eso es así, se debe a varios motivos. Primero, tal vez la música de El Aire no es popular o no se ha popularizado. O, más bien, no se ha hecho mucho esfuerzo en hacerla popular. En ninguno de esos casos he pisado el acelerador. He tocado poco para lo que se suele tocar. Me he esforzado poco en el aspecto mediático para lo que se acostumbra. Mi presencia es inconspicua muchas veces. He hecho conciertos que han estado fuera del circuito, como he tenido también la oportunidad de hacer un concierto muy grande. Entonces, considero que si los críticos le revientan tantos cohetes a mi obra, es quizás porque me he hecho amigo de algunos de ellos –no me gustan los fans sino los amigos–. Y me he relacionado con dichos críticos, porque he deseado conocer de una manera bastante genuina de qué se trata la labor musical.
Ahora, hay personas que tienen legítimamente una convicción positiva sobre mi trabajo, y la defienden y sostienen. Es más, algunos son abogados como tú. Puedo decir que son gente que manejan postulados que no carecen de base, lo cual es muy interesante. Otra cosa que también he descubierto es que muchos de ellos han sido siempre muy aventajados en el colegio y en la universidad –cosa que es mi antítesis de algún modo–, y esto me parece muy atractivo. Por otra parte, se encuentran algunos músicos, quienes no tienen mucha dificultad al momento de valorar mi carrera. Entonces, si El Aire es una banda de críticos y de algunos músicos a quienes ha provocado o influido de alguna forma, es porque hace música alternativa, porque se desempeña bajo las reglas de las bandas hacia las que me siento atraído. Uso metodologías de trabajo que no son las de la industria, sino que más bien son paralelas a las de la industria. De modo que no tengo ningún problema en mostrar distintas calidades de sonido, porque el público que consume mi música entiende cuál es la situación y se informa sobre el tema. Así, al que le gusta El Aire, tiene motivos para que le guste.
Mira, uno de las expresiones más bonitas que he recibidos vino de una persona que estimo y aprecio mucho. Me dijo, refiriéndose a “El Aire” y al disco triple: “a mí estos discos no me dicen cópianos, sino más bien “somos tuyo, haz lo quieras con nosotros””. Ese comentario me quedó muy impreso en la mente.
El disco “El Aire” salió a mediados de los 90. ¿Qué escuchabas por entonces?
Por ahí Nirvana. Había cosas del grunge que me interesaban. Pero en esa época estaba centrado en reconstruir mi adolescencia musical. El CD como formato estaba en auge. De modo que intenté obtener en versión CD los álbumes a los que tenía tanta afición. Sin embargo, cuando salió el “The Downward Spiral” de Nine Inch Nail, me pareció que recién estaba ante una obra maestra después de mucho tiempo. Claro que a mí nunca me ha interesado copiar ese estilo. Pero ese fue el tipo de trabajo que sentí cercano.
¿Escuchaste algo de rock peruano?
Te confieso que, en aquel entonces, descubrí muchos grupos. Por ejemplo, la primera vez que vi tocar a Texturas, en el Árabe, con luces azules en su espalda, me produjo una sensación muy potente. Dentro de la misma vena ochentera, lo que hacía Azules Moro también me parecía interesante. Hay que recordar a la banda del chino Burga. Aunque no sé qué tan noventero sea, Sor Obscena me generó mucho interés. Porque su música me parecía que estaba mucho mejor hecha que el promedio. Tenía una factura muy elevada. Y eso obedece a quienes constituían el grupo: Nino Mele (que es un super productor), Ofelia Arellano (que no se cansa de hacer un buen trabajo), Lucho Sanguinetti (que, muy al margen de lo no musical, es un buen músico). Por otro lado, recuerdo a Los Malditos Poetas y Séptimo Cielo.
Los otros grupos está de más mencionarlos, porque son muy conocidos. Con ellos tenía un vínculo anterior, de cuando empecé a tocar guitarra en Humo Rojo. Te menciono, por ejemplo, que Carlos Gonzalez, de Radio Criminal, le puso mucha fuerza a la escena.
Y bueno, en esa década, como quien no quiere la cosa, caí en Leusemia, para grabar el Moxón.
Y recuerdas discos en especial…
Claro, “El Loco y la Sucia”, que es un trabajo muy paja de Rafo.
En esa década, la salida era hacer lo tuyo. Es por eso que nunca he creído en eso a lo que llaman industria. El gran problema en el Perú es que, cuando una persona empieza a tener éxito, se suele poner importancia en dicha persona, y no tanto en su obra. Así se pierde mucho profesionalismo. Y esto mismo sucede en la gestión estatal y privada. En esa falta de norte cualitativo (que lo vemos mucho en el fútbol), se desperdicia mucho. Lo repito: es el objeto lo principal, y no el sujeto. Y este fenómeno impide la realización de un proceso en grande.
La otra cuestión es algo más natural: la creación de círculos o grupos. Esto lo encuentro más válido. Pues de repente alguien ha estado en la música un tiempo, luego se esfuerza como productor, a su trabajo le va bien, se vincula con gente de afuera, y de pronto genera una comunicación que permite realizar circuitos foráneos. ¿Puedo decir algo en contra de eso? No. Ese logro lo aplaudo. Pues es el logro de un esfuerzo personal…
Que, por cierto, no tiene absolutamente nada de malo.
Por eso también se ven ofertas repetitivas de grupos de rock en ciertos festivales masivos, los que tratan de constituirse en tradicionales. Eso no está mal. Pues a dichas bandas les conviene económicamente.
Ahora, hay un problema allí. No se trabaja la cultura de la opinión crítica. Ser sectario es una opción. Pero lo mejor es cuando uno está expuesto a todo. Y se tiene la capacidad de apreciar todo. De esa manera, se puede llegar a mejores opiniones y juicios. Si tú eres un juez, y conoces un caso parcialmente, no vas a darle un buen proceso a dicho caso. Debes conocerlo de extremo a extremo. Y profundizar en él en detalle para comprenderlo, enfocarlo y solucionarlo dentro de la ley.
El trabajo triple (tres discos) de El Aire sale a inicios del 2000.
Pero lo gracioso es que he usado allí archivos electrónicos que datan de los 90.
¿Con qué disco abre?
Con “El Conflicto de las Emociones” y siguen “Un Día en la Radio” y “La Era de la Luz”. Es una secuencia constructiva.
¿Hay un concepto detrás de esa estructura?
Siempre hay un concepto en mí. Es algo que me fluye naturalmente. El triple disco va más o menos así: hay un caos, que luego deviene en una respuesta.
Es decir: tesis, antítesis, síntesis.
Algo así. Pero el origen está en el conflicto, en la crisis, en el ser o no ser, en el estar o no estar, en la vida o la muerte. El punto de partida es una crisis. La crisis motiva el cambio.
Ahora, la idea de navegar un poco entre los matices del pop es una burla al concepto del cabaret puto. Es decir, la sociedad compuesta por bandas de filibusteros, que vamos por el mar con banderas de pirata y hacemos lo que nos da la gana.
¿Cuál fue tu relación con la dictadura de los diez años y, sobre todo, con la música que era su comparsa: la tecnocumbia?
A la tecnocumbia siempre la vi de modo natural. Era una evolución que iba a darse tarde o temprano. Eso lo anticipé incluso en conversaciones que tuve con otros músicos. Porque, para mí, la forma musical peruana donde la tecnología se adaptaba mejor era la chicha (que es de donde proviene la tecnocumbia). Las guitarras ponían mano en efectos como el dileyer, el wa-wa o el corus. Los chicheros también cogieron los sintetizadores, que producían diferentes sonidos. Algunos abusaban del preset, pero había otros que hacían un trabajo de color. Además, su música tiene una base percusiva, que es muy fácil de reproducir en términos electrónicos y darles arreglos del mismo estilo.
Ahora, sobre que la tecnocumbia fue comparsa de la dictadura, no te puedo hablar de eso con precisión. Lo que sé es que “Los No Sé Quién y los No Sé Cuántos” se vendieron. Y algunos otros grupos.
Yo te puedo mencionar a tecnocumbieras que se vendieron…
Pero hay que separar el género musical de la conducta del artista.
Te menciono esto porque en tu canción “Sonriente Antihéroe”, del triple disco, eres bastante duro con los militares y los políticos que estuvieron implicados en el nefasto gobierno fujimorista.
Yo conocí a un ex coronel del ejército, una persona a la cual yo le tengo mucho cariño y aprecio. Dicho ex coronel tuvo a bien obsequiarme una carta, que creo que nunca envió, donde expresaba su frustración como militar de carrera y como un buen hombre y ciudadano. No era una persona interesada en patear puertas, violar mujeres o quemar con kerosene a sospechosos. Él, mediante el ejército, quiso construir caminos, hacer sistemas de regadíos o cosas semejantes. Él vio como los encargados de las intendencias robaban, es decir, estuvo ante lo que fue realmente el crimen de estado. Pues, además de los asesinatos, también hubo corrupción. Toda esa es la piedra angular de mi diatriba.
La información que te doy la he comprobado. Como he trabajado en proyectos de la costa y sierra del Perú, he podido hablar con los protagonistas de los conflictos, que han tenido diferentes roles, incluso dentro de los bandos terroristas. Y lo que me han contado no es muy distinto de la versión del mencionado ex coronel. Esa es la corrupción y el mal quehacer profesional que nos impide alcanzar una vida más lograda, tranquila, con un desarrollo social amplio. Y esto se da porque no hay un concepto detrás. Cuando no existe un concepto, no se sabe cómo llevar las cosas. Por ejemplo, si tú tienes que llevar un caso en la corte…
Creo que no te debí contar que he estudiado Derecho…
Si quieres cambiamos el ejemplo. Hablemos de Administración. Si no se tiene un concepto de cómo llevar un negocio administrativamente, es imposible que se haga bien. Tal vez se podrá llevar el negocio en el bolsillo, pero esto no es algo adecuado. La sociedad no se lo merece. Pues ella requiere otro tipo de profesionales y líderes. Cambiemos de ejemplo: el trabajo para el estado. Eso debe ser un pináculo en la realización de un individuo. Y detrás debe haber buenos procesos, excelentemente diseñados y con un distribución adecuada.
Te he mencionado también la tecnocumbia, porque en el disco triple hay momentos en que las guitarras son chicheras y tecnocumbieras. ¿Por qué usas ese sonido? ¿Te agrada estéticamente? ¿O es sólo parte del concepto?
Sucede que estos discos fueron perpetrados del siguiente modo. Decía: “Wicho, vamos a poner una percusión de este modo”. Y así se realizaba. De inmediato comenzaba a tirar las líneas. Era algo intuitivo. No estaba compuesto. Fue compuesto en tiempo real, frente al micrófono. No hubo ensayos ni esquemas. Sin embargo, existieron ideas generales previas, que al final se concretaron.
Ahora, la única canción que tenía una data era “Hola Capitán Bryce”, que debió haber estado en el Aire II.
A eso quería llegar. Dime, ¿quién es el capitán Bryce?
Fue el primer amigo entusiasta que tuvo el grupo. Fue el primo de Constantino.
¿Era en efecto un “capitán”?
No. Pero, dentro del mundo lúdico, se creó este personaje. Las personas dan. Y cuando creen en algo dan con una calidad de sentimientos y cariño que es especial. Cuando nosotros perpetrábamos nuestra música, el capitán Bryce estaba por allí, se emocionaba con lo que hacíamos y nos hizo pensar que lo que realizábamos valía la pena.
Al principio deslicé la idea de que El Aire es un grupo para críticos. Sin embargo, el año pasado (2008), en La Noche en Blanco, en Miraflores, realizó un concierto masivo. ¿Cómo fue la experiencia de tener usualmente un público pequeño pero pujante, y, de pronto, pasar a tocar frente a una muchedumbre?
Para nosotros fue sólo tocar. Claro que yo hubiese estado más contento si la persona a cargo del monitoreo hubiese hecho su trabajo. Hubo un detalle técnico que limitó mucho mi performance en el escenario y el del resto de la banda. Menos mal el sonido externo fue bueno, por lo menos aparentemente. Ahora, en principio nosotros no íbamos a tocar. Yo propuse otra banda: La Corporación. Pero los organizadores insistieron que fuera El Aire por un asunto de tradición y otros valores y considerandos. Por otra parte, el concierto era en un espacio abierto, en la calle. Y se tiene que entender que sí hay alguien a quien se le vincula con intervenciones sonoras es a mí, aunque haya personas a quienes esto les afecta en su ego. Además, a los organizadores no les apetecía que la música fuera lo que rota comúnmente.
Has mencionado una frase interesante: “instalaciones sonoras”. ¿Tú crees que tus discos son “instalaciones sonoras”?
Sí, pues son como música incidental para películas.
Dos preguntas más. Una menos jodida que la otra. La primera: ¿qué es para ti la música?
La música para mí es espacio y tiempo. Son imágenes. Un juego mental. Son estímulos. Son retratos. Son mensajes. Mi amigo Camilo dice: “el sonido no existe, es sólo aire en movimiento”. Él me lo explicó. Yo no sabía eso.
La música es una de las expresiones más honestas que tiene el ser humano. Y el negocio de la música es una de las expresiones más comerciales del ser humano.
Aquí viene la pregunta jodida. ¿Leusemia o Río? Ambos se iniciaron en los 80, tuvieron su auge en los 80, siguen sonando aún y desde siempre han conservado gente que los sigue. Te lo repito: ¿Leusemia o Río?
No son excluyentes. Pues tienen públicos muy distintos. Sus públicos optan por diferentes tipos de gratificación.
¿Tú por cual optas?
Por Leusemia, porque es más afín con lo que me gusta. Y bueno, ellos tienen definitivamente talento. Y es rock.
Ahora, el grupo Río no me parece rock. Es pop. Y como tal es minimalista, cosa que por lo general funciona entre cierto grupo de gente. Hay una canción de ellos que sí me gustó un poco más que las otras: Al Norte de América. Me pareció inverosímil ver a Río haciendo música contestataria. Pero me pareció simpática la opción. Además, la producción no era exagerada, sino muy básica. Eso le reconozco a Río. Siempre sus esquemas son básicos, muy básicos. Y han tenido la capacidad de conectarse con un público pop. Pues sus canciones tienen un método claro: el coro con gancho.
Si tú me pones uno o lo otro (Río o Leusemia), es algo que en realidad no puedo contestar. Porque no existe ese paradigma. Es un paradigma que tú quieres escuchar, que quieres inventar o solazarte en él.
Pero tú respuesta es más irónica que elegir uno u otro grupo. Pues estás tratando de decir que ambos no se comparan.
Son completamente diferentes.
Pero en realidad los dos hacen música. Tienen un vínculo. Pero tú dices que uno es A y el otro B. Y no se contrastan.
Pero es así.
Bueno, Río quiere creer que hace rock.
Eso tendría que conversar personalmente con ellos para enterarme que opinan de ellos mismos. Y no he tenido ese privilegio.
Te puedo decir que, a partir de mis lecturas de entrevistas a Río, ellos por lo menos alucinan que hacen rock.
Ahí, para poder cortar el keke de lo que es la verdad, tenemos que entrar a un terreno musicológico. La musicología podría decirnos si uno es rock o no. Pero, básicamente, todo grupo que subsiste es porque tiene algún tipo de público. De modo que, si descalificara al grupo, estaría también descalificando a la gente que consume dicho grupo. Ahora, ¿me interesa ponerme en un plan de juzgar a la gente por el tipo de música que escuchan? No. Me parece absurdo.
Déjame decirte que tu posición es muy tolerante y plural: es inteligente.
Gracias. En realidad, yo estoy dispuesto a escuchar Río en cualquier estación neo ochentera. Ahora, ¿por qué está en la radio? Pues huelgan razones. Claro que nada me obliga a escucharlos. Puedo cambiar el dial. Por otra parte, en el dial no vas a escuchar a Leusemia en igualdad de condiciones que Río. Y al aire, menos, aunque tenga material pop y aparentemente digestivo.
Ok. Esto sería todo. Gracias.
Luces apabullado.
Sí, más o menos.
Espero que, estimado lector / oyente, hayas disfrutado de esta entrevista y que, de ellas, recojas ideas que te ayuden a entender con mayor plenitud el trabajo del El Aire. ¡Hasta el siguiente post!
Julio Meza Díaz
Autor de la foto: Paco Sanseviero
Con el permiso de JJ Castro, estoy
colgando todos los discos que El Aire
ha publicado hasta este momento.
El Aire - El Aire
http://rapidshare.com/files/43408573/El_Aire.zip
El Aire - All Night Wrong! (2002) P1.rar
http://www.mediafire.com/?vmit0gwatuy
El Aire - All Night Wrong! (2002) P2.rar
http://www.mediafire.com/?wemfsq2ygyi
El Aire - El Aire II-Lorenzaccio (2002) P1.rar
http://www.mediafire.com/?fut32jxzym5
El Aire - El Aire II-Lorenzaccio (2002) P2.rar
http://www.mediafire.com/?nmja42ofbtu
El Aire - El Aire III-Como Un Día En la Radio (2002).rar
http://www.mediafire.com/?lmzgwagzmmo
El Aire - El Aire III-El Conflicto De Las Emociones..., (2002).rar
http://www.mediafire.com/?lkxzjoz0kzn
El Aire - El Aire III-En La Era De La Luz... (2002).rar
http://www.mediafire.com/?yvkmzkznkzn
JJ Castro - Siempre hay un concepto en mí
Extraído del blog Atrapa la Luz
Escrito por Julio Meza Díaz
Después de semanas y semanas de luchar contra la molicie (si, querido lector / oyente, no conoces ese término, te recomiendo leer un cuento de Julio Ramón Ribeyro titulado de ese modo), después de luchar contra la molicie, decía, logré salir a flote y, tomando el débil bote de mi autoestima, navegar con dudas hacia el norte de mis actividades. De ese modo, además de ponerme al día en mis lecturas (tengo cúmulos de libros que debo revisar para mi tesis), cogí mi grabadora y empecé a transcribir la entrevista que le hiciera a JJ Castro a inicios del año. JJ Castro, líder del (para mí) mejor grupo de rock peruano de los 90, El Aire, me brindó unos minutos de su tiempo, y me maravilló con su transparente inteligencia y su capacidad para saltar de un tema a otro sin perder el sentido general del diálogo. Lamento mucho no haber posteado esta entrevista con anterioridad, y, por ello, le reitero mi pedido de disculpas a JJ Castro. No obstante, ahora que ya he cumplido con mi labor de periodistas-crítico de rock aficionado, creo que puedo quedar tranquilo, pues he puesto a tu disposición, estimado lector / oyente, las palabras de JJ, nuestro principal músico de vanguardia.
El disco “El Aire” abre con una canción llamada “Lluvia en el ande”. Hay una clara referencia allí a lo que es la sierra peruana. ¿Cuál es tu vinculación con la música andina?
He nacido en el Perú y he crecido en el Perú. Entonces, la música andina es una rama sonora que siempre la he tenido presente y que no he podido ignorar. Además, me gusta.
Ahora, yo me considero un músico mecánicamente limitado. De modo que, como un elemento urbano, lo que me queda es la síntesis. Y eso se manifiesta en lo que hago, que es recoger todas las experiencias auditivas, las cuales trato de recrear como un vehículo de expresión.
En el caso de la canción que mencionas, era pertinente hacer referencia a lo andino. Si examinamos los andes, nos daremos cuenta que ellos contienen nuestro sistema hídrico. Decanta la lluvia, se desliza a través de quebradas, y se torna en río o hielo. Y de aquello se propulsa la vida.
Es interesante lo que dices, porque en el disco “El Aire” gran parte de las canciones hablan de un amor que acaba e, incluso, la última canción se llama "Terminal" y hace referencia a una relación de pareja que se muere poco a poco. Entonces, mi pregunta es: ¿cómo relacionas el constante renacer al que haces mención en “Lluvia en el ande” con lo que muere en "Terminal"?
Está bien realizada tu lectura del disco. Hay una microfoto auditiva de eso en el pasaje entre "Cardiograma" y "Limbo". Es decir, falleces, vas al limbo, y luego renaces. Por eso hay como un estrépito. Las canciones están concatenadas, de modo intencional y no intencional.
Ahora, en "Terminal", podemos encontrar la imagen del paciente que está muriendo, pero más que todo es vida. Estoy hablando de vida. Lo que no da para más, no da para más. No concibo el amor si no se practica, si no está el bien. Y este puede suceder aunque la pareja no esté junta. Claro que no necesariamente tiene que haber amor. Pues dicho sentimiento tiene que ir y venir. Cuando se insiste en una relación que tal vez no es positiva, pero que goza de magnetismo -relación en la que se podría caer en lo absurdo-, usualmente el empeño que se pone no producirá ningún resultado. Y la pareja fallecerá.
¿Y qué tiene que ver esto con el renacer del ciclo andino?
Creo que directamente nada. Tendría relación más bien con el ciclo de la vida.
Me refiero a la estructura del disco El Aire. Esta va de un renacer a un…
Acaba como empieza: con una invocación.
Claro, ahora lo recuerdo. Termina con una lluvia. Es decir, el disco es un círculo.
Sí. Y también puedes leer los microciclos. La vida también se compone de microciclos. Lo que empieza acaba de alguna manera. Hay procesos a veces truncados, hay otros completos, pero todos tienen un principio y un fin.
El disco “El Aire” salió el año 96. Me acuerdo que ese año, en la revista Caleta, se eligió como mejor disco para el público “Suicida de 16”, de Rafo Ráez. Y, por otra parte, “El aire” fue señalado como el más destacado para los críticos. ¿Tú crees que los trabajos del El Aire son para los oídos especializados?
Yo creo que ningún grupo es un grupo para críticos o para no críticos. Es decir, una banda es solo una banda.
A lo que me refiero es a que los discos de El Aire han tenido mayor recepción entre los críticos que en el público.
Si eso es así, se debe a varios motivos. Primero, tal vez la música de El Aire no es popular o no se ha popularizado. O, más bien, no se ha hecho mucho esfuerzo en hacerla popular. En ninguno de esos casos he pisado el acelerador. He tocado poco para lo que se suele tocar. Me he esforzado poco en el aspecto mediático para lo que se acostumbra. Mi presencia es inconspicua muchas veces. He hecho conciertos que han estado fuera del circuito, como he tenido también la oportunidad de hacer un concierto muy grande. Entonces, considero que si los críticos le revientan tantos cohetes a mi obra, es quizás porque me he hecho amigo de algunos de ellos –no me gustan los fans sino los amigos–. Y me he relacionado con dichos críticos, porque he deseado conocer de una manera bastante genuina de qué se trata la labor musical.
Ahora, hay personas que tienen legítimamente una convicción positiva sobre mi trabajo, y la defienden y sostienen. Es más, algunos son abogados como tú. Puedo decir que son gente que manejan postulados que no carecen de base, lo cual es muy interesante. Otra cosa que también he descubierto es que muchos de ellos han sido siempre muy aventajados en el colegio y en la universidad –cosa que es mi antítesis de algún modo–, y esto me parece muy atractivo. Por otra parte, se encuentran algunos músicos, quienes no tienen mucha dificultad al momento de valorar mi carrera. Entonces, si El Aire es una banda de críticos y de algunos músicos a quienes ha provocado o influido de alguna forma, es porque hace música alternativa, porque se desempeña bajo las reglas de las bandas hacia las que me siento atraído. Uso metodologías de trabajo que no son las de la industria, sino que más bien son paralelas a las de la industria. De modo que no tengo ningún problema en mostrar distintas calidades de sonido, porque el público que consume mi música entiende cuál es la situación y se informa sobre el tema. Así, al que le gusta El Aire, tiene motivos para que le guste.
Mira, uno de las expresiones más bonitas que he recibidos vino de una persona que estimo y aprecio mucho. Me dijo, refiriéndose a “El Aire” y al disco triple: “a mí estos discos no me dicen cópianos, sino más bien “somos tuyo, haz lo quieras con nosotros””. Ese comentario me quedó muy impreso en la mente.
El disco “El Aire” salió a mediados de los 90. ¿Qué escuchabas por entonces?
Por ahí Nirvana. Había cosas del grunge que me interesaban. Pero en esa época estaba centrado en reconstruir mi adolescencia musical. El CD como formato estaba en auge. De modo que intenté obtener en versión CD los álbumes a los que tenía tanta afición. Sin embargo, cuando salió el “The Downward Spiral” de Nine Inch Nail, me pareció que recién estaba ante una obra maestra después de mucho tiempo. Claro que a mí nunca me ha interesado copiar ese estilo. Pero ese fue el tipo de trabajo que sentí cercano.
¿Escuchaste algo de rock peruano?
Te confieso que, en aquel entonces, descubrí muchos grupos. Por ejemplo, la primera vez que vi tocar a Texturas, en el Árabe, con luces azules en su espalda, me produjo una sensación muy potente. Dentro de la misma vena ochentera, lo que hacía Azules Moro también me parecía interesante. Hay que recordar a la banda del chino Burga. Aunque no sé qué tan noventero sea, Sor Obscena me generó mucho interés. Porque su música me parecía que estaba mucho mejor hecha que el promedio. Tenía una factura muy elevada. Y eso obedece a quienes constituían el grupo: Nino Mele (que es un super productor), Ofelia Arellano (que no se cansa de hacer un buen trabajo), Lucho Sanguinetti (que, muy al margen de lo no musical, es un buen músico). Por otro lado, recuerdo a Los Malditos Poetas y Séptimo Cielo.
Los otros grupos está de más mencionarlos, porque son muy conocidos. Con ellos tenía un vínculo anterior, de cuando empecé a tocar guitarra en Humo Rojo. Te menciono, por ejemplo, que Carlos Gonzalez, de Radio Criminal, le puso mucha fuerza a la escena.
Y bueno, en esa década, como quien no quiere la cosa, caí en Leusemia, para grabar el Moxón.
Y recuerdas discos en especial…
Claro, “El Loco y la Sucia”, que es un trabajo muy paja de Rafo.
En esa década, la salida era hacer lo tuyo. Es por eso que nunca he creído en eso a lo que llaman industria. El gran problema en el Perú es que, cuando una persona empieza a tener éxito, se suele poner importancia en dicha persona, y no tanto en su obra. Así se pierde mucho profesionalismo. Y esto mismo sucede en la gestión estatal y privada. En esa falta de norte cualitativo (que lo vemos mucho en el fútbol), se desperdicia mucho. Lo repito: es el objeto lo principal, y no el sujeto. Y este fenómeno impide la realización de un proceso en grande.
La otra cuestión es algo más natural: la creación de círculos o grupos. Esto lo encuentro más válido. Pues de repente alguien ha estado en la música un tiempo, luego se esfuerza como productor, a su trabajo le va bien, se vincula con gente de afuera, y de pronto genera una comunicación que permite realizar circuitos foráneos. ¿Puedo decir algo en contra de eso? No. Ese logro lo aplaudo. Pues es el logro de un esfuerzo personal…
Que, por cierto, no tiene absolutamente nada de malo.
Por eso también se ven ofertas repetitivas de grupos de rock en ciertos festivales masivos, los que tratan de constituirse en tradicionales. Eso no está mal. Pues a dichas bandas les conviene económicamente.
Ahora, hay un problema allí. No se trabaja la cultura de la opinión crítica. Ser sectario es una opción. Pero lo mejor es cuando uno está expuesto a todo. Y se tiene la capacidad de apreciar todo. De esa manera, se puede llegar a mejores opiniones y juicios. Si tú eres un juez, y conoces un caso parcialmente, no vas a darle un buen proceso a dicho caso. Debes conocerlo de extremo a extremo. Y profundizar en él en detalle para comprenderlo, enfocarlo y solucionarlo dentro de la ley.
El trabajo triple (tres discos) de El Aire sale a inicios del 2000.
Pero lo gracioso es que he usado allí archivos electrónicos que datan de los 90.
¿Con qué disco abre?
Con “El Conflicto de las Emociones” y siguen “Un Día en la Radio” y “La Era de la Luz”. Es una secuencia constructiva.
¿Hay un concepto detrás de esa estructura?
Siempre hay un concepto en mí. Es algo que me fluye naturalmente. El triple disco va más o menos así: hay un caos, que luego deviene en una respuesta.
Es decir: tesis, antítesis, síntesis.
Algo así. Pero el origen está en el conflicto, en la crisis, en el ser o no ser, en el estar o no estar, en la vida o la muerte. El punto de partida es una crisis. La crisis motiva el cambio.
Ahora, la idea de navegar un poco entre los matices del pop es una burla al concepto del cabaret puto. Es decir, la sociedad compuesta por bandas de filibusteros, que vamos por el mar con banderas de pirata y hacemos lo que nos da la gana.
¿Cuál fue tu relación con la dictadura de los diez años y, sobre todo, con la música que era su comparsa: la tecnocumbia?
A la tecnocumbia siempre la vi de modo natural. Era una evolución que iba a darse tarde o temprano. Eso lo anticipé incluso en conversaciones que tuve con otros músicos. Porque, para mí, la forma musical peruana donde la tecnología se adaptaba mejor era la chicha (que es de donde proviene la tecnocumbia). Las guitarras ponían mano en efectos como el dileyer, el wa-wa o el corus. Los chicheros también cogieron los sintetizadores, que producían diferentes sonidos. Algunos abusaban del preset, pero había otros que hacían un trabajo de color. Además, su música tiene una base percusiva, que es muy fácil de reproducir en términos electrónicos y darles arreglos del mismo estilo.
Ahora, sobre que la tecnocumbia fue comparsa de la dictadura, no te puedo hablar de eso con precisión. Lo que sé es que “Los No Sé Quién y los No Sé Cuántos” se vendieron. Y algunos otros grupos.
Yo te puedo mencionar a tecnocumbieras que se vendieron…
Pero hay que separar el género musical de la conducta del artista.
Te menciono esto porque en tu canción “Sonriente Antihéroe”, del triple disco, eres bastante duro con los militares y los políticos que estuvieron implicados en el nefasto gobierno fujimorista.
Yo conocí a un ex coronel del ejército, una persona a la cual yo le tengo mucho cariño y aprecio. Dicho ex coronel tuvo a bien obsequiarme una carta, que creo que nunca envió, donde expresaba su frustración como militar de carrera y como un buen hombre y ciudadano. No era una persona interesada en patear puertas, violar mujeres o quemar con kerosene a sospechosos. Él, mediante el ejército, quiso construir caminos, hacer sistemas de regadíos o cosas semejantes. Él vio como los encargados de las intendencias robaban, es decir, estuvo ante lo que fue realmente el crimen de estado. Pues, además de los asesinatos, también hubo corrupción. Toda esa es la piedra angular de mi diatriba.
La información que te doy la he comprobado. Como he trabajado en proyectos de la costa y sierra del Perú, he podido hablar con los protagonistas de los conflictos, que han tenido diferentes roles, incluso dentro de los bandos terroristas. Y lo que me han contado no es muy distinto de la versión del mencionado ex coronel. Esa es la corrupción y el mal quehacer profesional que nos impide alcanzar una vida más lograda, tranquila, con un desarrollo social amplio. Y esto se da porque no hay un concepto detrás. Cuando no existe un concepto, no se sabe cómo llevar las cosas. Por ejemplo, si tú tienes que llevar un caso en la corte…
Creo que no te debí contar que he estudiado Derecho…
Si quieres cambiamos el ejemplo. Hablemos de Administración. Si no se tiene un concepto de cómo llevar un negocio administrativamente, es imposible que se haga bien. Tal vez se podrá llevar el negocio en el bolsillo, pero esto no es algo adecuado. La sociedad no se lo merece. Pues ella requiere otro tipo de profesionales y líderes. Cambiemos de ejemplo: el trabajo para el estado. Eso debe ser un pináculo en la realización de un individuo. Y detrás debe haber buenos procesos, excelentemente diseñados y con un distribución adecuada.
Te he mencionado también la tecnocumbia, porque en el disco triple hay momentos en que las guitarras son chicheras y tecnocumbieras. ¿Por qué usas ese sonido? ¿Te agrada estéticamente? ¿O es sólo parte del concepto?
Sucede que estos discos fueron perpetrados del siguiente modo. Decía: “Wicho, vamos a poner una percusión de este modo”. Y así se realizaba. De inmediato comenzaba a tirar las líneas. Era algo intuitivo. No estaba compuesto. Fue compuesto en tiempo real, frente al micrófono. No hubo ensayos ni esquemas. Sin embargo, existieron ideas generales previas, que al final se concretaron.
Ahora, la única canción que tenía una data era “Hola Capitán Bryce”, que debió haber estado en el Aire II.
A eso quería llegar. Dime, ¿quién es el capitán Bryce?
Fue el primer amigo entusiasta que tuvo el grupo. Fue el primo de Constantino.
¿Era en efecto un “capitán”?
No. Pero, dentro del mundo lúdico, se creó este personaje. Las personas dan. Y cuando creen en algo dan con una calidad de sentimientos y cariño que es especial. Cuando nosotros perpetrábamos nuestra música, el capitán Bryce estaba por allí, se emocionaba con lo que hacíamos y nos hizo pensar que lo que realizábamos valía la pena.
Al principio deslicé la idea de que El Aire es un grupo para críticos. Sin embargo, el año pasado (2008), en La Noche en Blanco, en Miraflores, realizó un concierto masivo. ¿Cómo fue la experiencia de tener usualmente un público pequeño pero pujante, y, de pronto, pasar a tocar frente a una muchedumbre?
Para nosotros fue sólo tocar. Claro que yo hubiese estado más contento si la persona a cargo del monitoreo hubiese hecho su trabajo. Hubo un detalle técnico que limitó mucho mi performance en el escenario y el del resto de la banda. Menos mal el sonido externo fue bueno, por lo menos aparentemente. Ahora, en principio nosotros no íbamos a tocar. Yo propuse otra banda: La Corporación. Pero los organizadores insistieron que fuera El Aire por un asunto de tradición y otros valores y considerandos. Por otra parte, el concierto era en un espacio abierto, en la calle. Y se tiene que entender que sí hay alguien a quien se le vincula con intervenciones sonoras es a mí, aunque haya personas a quienes esto les afecta en su ego. Además, a los organizadores no les apetecía que la música fuera lo que rota comúnmente.
Has mencionado una frase interesante: “instalaciones sonoras”. ¿Tú crees que tus discos son “instalaciones sonoras”?
Sí, pues son como música incidental para películas.
Dos preguntas más. Una menos jodida que la otra. La primera: ¿qué es para ti la música?
La música para mí es espacio y tiempo. Son imágenes. Un juego mental. Son estímulos. Son retratos. Son mensajes. Mi amigo Camilo dice: “el sonido no existe, es sólo aire en movimiento”. Él me lo explicó. Yo no sabía eso.
La música es una de las expresiones más honestas que tiene el ser humano. Y el negocio de la música es una de las expresiones más comerciales del ser humano.
Aquí viene la pregunta jodida. ¿Leusemia o Río? Ambos se iniciaron en los 80, tuvieron su auge en los 80, siguen sonando aún y desde siempre han conservado gente que los sigue. Te lo repito: ¿Leusemia o Río?
No son excluyentes. Pues tienen públicos muy distintos. Sus públicos optan por diferentes tipos de gratificación.
¿Tú por cual optas?
Por Leusemia, porque es más afín con lo que me gusta. Y bueno, ellos tienen definitivamente talento. Y es rock.
Ahora, el grupo Río no me parece rock. Es pop. Y como tal es minimalista, cosa que por lo general funciona entre cierto grupo de gente. Hay una canción de ellos que sí me gustó un poco más que las otras: Al Norte de América. Me pareció inverosímil ver a Río haciendo música contestataria. Pero me pareció simpática la opción. Además, la producción no era exagerada, sino muy básica. Eso le reconozco a Río. Siempre sus esquemas son básicos, muy básicos. Y han tenido la capacidad de conectarse con un público pop. Pues sus canciones tienen un método claro: el coro con gancho.
Si tú me pones uno o lo otro (Río o Leusemia), es algo que en realidad no puedo contestar. Porque no existe ese paradigma. Es un paradigma que tú quieres escuchar, que quieres inventar o solazarte en él.
Pero tú respuesta es más irónica que elegir uno u otro grupo. Pues estás tratando de decir que ambos no se comparan.
Son completamente diferentes.
Pero en realidad los dos hacen música. Tienen un vínculo. Pero tú dices que uno es A y el otro B. Y no se contrastan.
Pero es así.
Bueno, Río quiere creer que hace rock.
Eso tendría que conversar personalmente con ellos para enterarme que opinan de ellos mismos. Y no he tenido ese privilegio.
Te puedo decir que, a partir de mis lecturas de entrevistas a Río, ellos por lo menos alucinan que hacen rock.
Ahí, para poder cortar el keke de lo que es la verdad, tenemos que entrar a un terreno musicológico. La musicología podría decirnos si uno es rock o no. Pero, básicamente, todo grupo que subsiste es porque tiene algún tipo de público. De modo que, si descalificara al grupo, estaría también descalificando a la gente que consume dicho grupo. Ahora, ¿me interesa ponerme en un plan de juzgar a la gente por el tipo de música que escuchan? No. Me parece absurdo.
Déjame decirte que tu posición es muy tolerante y plural: es inteligente.
Gracias. En realidad, yo estoy dispuesto a escuchar Río en cualquier estación neo ochentera. Ahora, ¿por qué está en la radio? Pues huelgan razones. Claro que nada me obliga a escucharlos. Puedo cambiar el dial. Por otra parte, en el dial no vas a escuchar a Leusemia en igualdad de condiciones que Río. Y al aire, menos, aunque tenga material pop y aparentemente digestivo.
Ok. Esto sería todo. Gracias.
Luces apabullado.
Sí, más o menos.
Espero que, estimado lector / oyente, hayas disfrutado de esta entrevista y que, de ellas, recojas ideas que te ayuden a entender con mayor plenitud el trabajo del El Aire. ¡Hasta el siguiente post!
Julio Meza Díaz
Autor de la foto: Paco Sanseviero
Con el permiso de JJ Castro, estoy
colgando todos los discos que El Aire
ha publicado hasta este momento.
El Aire - El Aire
http://rapidshare.com/files/43408573/El_Aire.zip
El Aire - All Night Wrong! (2002) P1.rar
http://www.mediafire.com/?vmit0gwatuy
El Aire - All Night Wrong! (2002) P2.rar
http://www.mediafire.com/?wemfsq2ygyi
El Aire - El Aire II-Lorenzaccio (2002) P1.rar
http://www.mediafire.com/?fut32jxzym5
El Aire - El Aire II-Lorenzaccio (2002) P2.rar
http://www.mediafire.com/?nmja42ofbtu
El Aire - El Aire III-Como Un Día En la Radio (2002).rar
http://www.mediafire.com/?lmzgwagzmmo
El Aire - El Aire III-El Conflicto De Las Emociones..., (2002).rar
http://www.mediafire.com/?lkxzjoz0kzn
El Aire - El Aire III-En La Era De La Luz... (2002).rar
http://www.mediafire.com/?yvkmzkznkzn
domingo, 22 de noviembre de 2009
Nevada Rock
La escena characata en reivindicativa recopilación Rock en Arequipa 1969-1974
Publicado en la revista Somos de El Comercio
21 de noviembre de 2009
La proverbial desvinculación y fractura de la sociedad peruana es causa de que una vez llegados los ochentas, la mayoría de ejecutantes de lo que se ha tenido a bien llamar el “rock peruano” no tuviera mayor noticia de aquellos que los precedieron en el arte de encandilar a las masas aporreando cuerdas y tambores. Tara y falencia que tienen que ver con la estructura nacional y que es la misma que obliga a que cada cierta cantidad de años aparezcan políticos empecinados en refundar el país. Esa necedad caudillista e intermitente de querer imponer a cada rato un nuevo Perú ha sido causa del nativísimo desafecto por los procesos y las evoluciones.
De ahí que la tradición del rock peruano, como bien apuntan los trabajos de Daniel F o Pedro Cornejo, esté signada por la ruptura, la interrupción y la extinción de sus dilemas. Por eso resulta fundamental el trabajo arqueológico de disqueras como las de Repsychled, que se empecinan en escarbar en los cimientos de la sonoridad misma para de sus profundidades extraer los números que compusieron los colores de una época y las ambiciones de una generación. Esta vez ha sido la mirada descentralista que lleva a hurgar en lo que alguna vez fue la escena arequipeña con expresiones que conviene revisar. Finales de shalalerismos sesenteros e inquietudes psicodélicas a cargo de Los Incógnitos, Los Texao, Madera Fresca, Free Love System y Opus. Trabajos remasterizados y presentados con breves reseñas de aquellas bandas. Una tarea que devuelve a las marquesinas un sonido que debió mantenerse y que por fin hoy se transforma en un legado.(AVC)
Publicado en la revista Somos de El Comercio
21 de noviembre de 2009
La proverbial desvinculación y fractura de la sociedad peruana es causa de que una vez llegados los ochentas, la mayoría de ejecutantes de lo que se ha tenido a bien llamar el “rock peruano” no tuviera mayor noticia de aquellos que los precedieron en el arte de encandilar a las masas aporreando cuerdas y tambores. Tara y falencia que tienen que ver con la estructura nacional y que es la misma que obliga a que cada cierta cantidad de años aparezcan políticos empecinados en refundar el país. Esa necedad caudillista e intermitente de querer imponer a cada rato un nuevo Perú ha sido causa del nativísimo desafecto por los procesos y las evoluciones.
De ahí que la tradición del rock peruano, como bien apuntan los trabajos de Daniel F o Pedro Cornejo, esté signada por la ruptura, la interrupción y la extinción de sus dilemas. Por eso resulta fundamental el trabajo arqueológico de disqueras como las de Repsychled, que se empecinan en escarbar en los cimientos de la sonoridad misma para de sus profundidades extraer los números que compusieron los colores de una época y las ambiciones de una generación. Esta vez ha sido la mirada descentralista que lleva a hurgar en lo que alguna vez fue la escena arequipeña con expresiones que conviene revisar. Finales de shalalerismos sesenteros e inquietudes psicodélicas a cargo de Los Incógnitos, Los Texao, Madera Fresca, Free Love System y Opus. Trabajos remasterizados y presentados con breves reseñas de aquellas bandas. Una tarea que devuelve a las marquesinas un sonido que debió mantenerse y que por fin hoy se transforma en un legado.(AVC)
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